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Reseña de Crímenes exquisitos: un thriller oscuro, ambicioso y a ratos excesivo
Reseñas

Reseña de Crímenes exquisitos: un thriller oscuro, ambicioso y a ratos excesivo

21 de abril de 2026 · 7 min de lectura

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Reseña de Crímenes exquisitos: un thriller oscuro, ambicioso y a ratos excesivo

Hay novelas negras que buscan entretener, y otras que además quieren meterse en la cabeza del monstruo. Crímenes exquisitos juega en esa segunda liga: un thriller de largo aliento, con arte, psicopatía, corrupción y una investigación que se mueve entre A Coruña y Londres. La leí en Kindle, que en una novela de este tamaño no es un detalle menor, sino casi equipamiento de supervivencia.

Ficha del libro

Título: Crímenes exquisitos
Autores: Vicente Garrido y Nieves Abarca
Género: novela negra / thriller
Editorial: Booket
Fecha de publicación: 13 de julio de 2022
Páginas: 848
Serie: primera entrega de la saga de Valentina Negro y Javier Sanjuán

Portada

La portada de esta edición juega muy bien con esa mezcla de belleza y horror que define la novela. La imagen, con una clara evocación prerrafaelita, no es un simple adorno: resume bastante bien el tono del libro y su voluntad de convertir el crimen en una forma perversa de representación estética.

Reseña breve

Crímenes exquisitos me gustó mucho. Es una novela negra ambiciosa, compleja y bien armada, con una trama que mezcla asesinatos en serie, perfil criminal, arte y corrupción sin perder del todo el pulso. Lo mejor está en su capacidad para abrir varias líneas narrativas y hacer que casi todas empujen hacia el mismo sitio. Además, se nota el peso de la criminología en la construcción del libro, y eso le da un plus frente al thriller de usar y tirar. Ahora bien, no es una novela perfecta: le sobran páginas, repite ideas más de la cuenta y, en algunos tramos, el estilo pedía una poda sin contemplaciones. Aun así, funciona. Y funciona muy bien.

Reseña completa

1. De qué trata

La novela arranca con un crimen de esos que obligan a mirar dos veces: una mujer aparece asesinada en una puesta en escena que remite a una imagen artística de gran potencia simbólica. A partir de ahí, la inspectora Valentina Negro y el criminólogo Javier Sanjuán se ven arrastrados a una investigación que conecta asesinatos, pulsiones enfermizas y una trama que salta de Galicia a Londres. No estamos ante un simple “quién lo hizo”, sino ante una carrera contra un asesino que convierte el horror en espectáculo.

2. Qué clase de novela es

Esto es novela negra con vocación de thriller grande, de los que no se conforman con resolver un caso y quieren construir un mundo. Prima la trama, sí, pero no solo la trama: también pesan la atmósfera, la psicología criminal y esa mirada casi quirúrgica al mal que no suele aparecer en los policiales más rutinarios. No es una novela de sutileza minimalista; es una novela expansiva, coral y con ganas de abarcar mucho. Cuando acierta, arrastra. Cuando se pasa de frenada, se nota.

3. Lo mejor del libro

Lo mejor, para mí, está en tres cosas. La primera es la arquitectura de la historia: hay complejidad, pero no caos. La segunda es la construcción del asesino y de todo lo que rodea su lógica, porque ahí la novela gana espesor y se vuelve realmente inquietante. Y la tercera es el uso de múltiples puntos de vista, un recurso que aquí no parece un truco, sino una forma eficaz de meter al lector en todos los pliegues del caso.

También me parece un acierto el peso de la criminología dentro del libro. No está ahí como maquillaje intelectual ni como atrezo de thriller moderno. Se nota que hay conocimiento detrás, y eso le da a la novela una densidad poco habitual en el género comercial. Cuando entra en esos terrenos, el relato gana sustancia y personalidad.

4. Lo discutible o más débil

Aquí es donde conviene hablar claro: a la novela le sobran páginas. No pocas, precisamente. Hay escenas que aportan color, sí, pero no siempre empujan la historia. En algunos momentos se recrea demasiado y el ritmo se resiente. A eso se suma la densidad de ciertas explicaciones, que puede restar agilidad para el lector común, aunque tiene mucho interés para quien escribe novela negra y quiere entender mejor los mecanismos del crimen, la investigación y la mente del depredador. También hay un problema de estilo: ciertas repeticiones y algunas frases demasiado hechas rebajan el nivel literario de un libro que, por ambición y material narrativo, pedía una prosa más afilada. No lo hunde, pero le impide rozar algo más grande.

5. Estilo narrativo

La escritura es fluida y tiene buen instinto para sostener la tensión, sobre todo en los pasajes de investigación y en las incursiones en la mente del psicópata. Ahí la novela saca músculo. El lenguaje no busca el virtuosismo, sino la eficacia, y en general la encuentra. El problema aparece cuando esa eficacia se vuelve insistencia: hay momentos en los que el texto pide tijera. No una poda salvaje, pero sí una poda honrada. Menos grasa, más filo.

6. Personajes y conflicto

Valentina Negro y Javier Sanjuán funcionan bien como eje, pero la novela no vive solo de ellos. Hay un reparto amplio y bastante reconocible, y eso favorece la sensación de obra coral. Los personajes no son simples piezas al servicio del caso: tienen peso, aristas y capacidad para despertar simpatía, rechazo o fascinación. En un thriller de estas dimensiones, eso vale oro.

El conflicto principal también está bien planteado porque no se limita al juego detectivesco. Hay una exploración del morbo, del poder, de la corrupción y de ciertas obsesiones contemporáneas que hacen que el libro no se quede en simple entretenimiento criminal. Quiere mirar más adentro, y muchas veces lo consigue.

7. Para qué lector encaja mejor

Esta novela encaja muy bien con lectores de thriller negro que disfrutan de historias largas, densas y con bastante material psicológico. También con quien agradece que la criminología no sea puro decorado. Y, desde luego, con quienes escriben o aspiran a escribir novela negra, porque aquí hay materia narrativa y técnica para observar con atención. En cambio, quien busque una novela más seca, más contenida o más elegante en lo estilístico puede encontrar aquí demasiado volumen y demasiado adorno. No es un libro para todos. Pero tampoco pretende serlo, y casi mejor así.

Análisis literario

La propuesta tiene personalidad. El cruce entre asesino en serie, arte, investigación policial y análisis criminológico le da una identidad bastante reconocible. No inventa el crimen literario desde cero, claro, pero sabe mezclar influencias con oficio. La recreación del mal como gesto estético, casi como performance macabra, le da al libro una veta sugerente y perturbadora.

Temáticamente, la novela toca asuntos que tienen fuerza: la fascinación por la violencia, la teatralización del crimen, la corrupción social y la tensión entre inteligencia y monstruosidad. No todo se desarrolla con la misma finura, pero hay más fondo del que suele ofrecer el thriller de consumo rápido.

La ambientación entre A Coruña y Londres funciona bien y amplía el campo de juego sin que la historia pierda coherencia. La novela quiere ser grande, turbia y absorbente, y lo logra durante muchos tramos. Donde se frena a sí misma es en el control del exceso. Tiene ambición, tiene ideas y tiene conflicto, pero no siempre dosifica. A ratos, uno siente que podía haber sido todavía mejor con una edición más severa. No pasa nada por decirlo: los buenos libros también agradecen un cuchillo bien usado.

Valoración final

Crímenes exquisitos es una novela potente, entretenida y con bastante más sustancia de la habitual en el género. Me gustó mucho porque tiene trama, tiene oscuridad, tiene una base criminológica sólida y sabe construir tensión. Además, deja una sensación poco frecuente: la de estar ante un thriller que quiere hacer algo más que pasar el rato.

Ahora bien, no me parece una novela redonda. El exceso de páginas, algunas repeticiones y cierta falta de pulido estilístico la alejan de la excelencia. Aun así, el balance es claramente positivo. Es de esas lecturas que compensan con creces sus defectos porque tienen nervio, inteligencia y un villano que deja huella. Vamos, que tiene cuerpo de novela de verdad, no de producto montado en cadena.

Frase de cierre

Un thriller con cerebro, colmillos y algunas páginas de más.


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LA

Luis Ángel Fernández de Betoño

Escritor de ciencia ficción y novela negra

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